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Terra
La Coctelera

*QUE CUÁNTOS AÑÓS TENGO?

¿QUE CUÁNTOS AÑOS TENGO?

¿Qué cuántos años tengo?

¡Que importa eso!.

Tengo la edad que quiero y siento...

La edad en que puedo

gritar sin miedo lo que pienso...

Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso,

o lo desconocido...

Pues tengo la experiencia de los años vividos

y la fuerza de la convicción de mis deseos...

¡Qué importa cuántos años tengo!

No quiero pensar en ello...

Pues unos dicen que ya soy viejo

y otros que estoy en el apogeo...

Pero no es la edad que tengo,

ni lo que la gente dice,

sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte...

Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,

para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos,

rectificar caminos y atesorar éxitos...

Ahora no tienen porque decir:

Eres muy joven no lo lograrás...

Eres muy viejo, ya no podrás...

Tengo la edad en que:

las cosas se miran con más calma,

pero con el interés de seguir creciendo...

Tengo los años en que los sueños,

se empiezan a acariciar con los dedos,

las ilusiones, se convierten en esperanza...

Tengo los años en que el amor,

a veces es una loca llamarada,

ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada...

Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa...

¿Qué cuántos años tengo?

No necesito con un número marcar...

Pues mis anhelos alcanzados,

mis triunfos obtenidos,

las lágrimas que por el camino derramé

al ver mis ilusiones rotas...

Valen mucho más que eso...

¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta o cincuenta!!!!...

Pues lo que importa: es la edad que siento...

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos...

Para seguir sin temor por el sendero,

pues llevo conmigo la experiencia adquirida

y la fuerza de mis anhelos...

¿Qué cuantos años tengo?...

¡Eso a quién le importa!...

Tengo los años necesarios para perder el miedo

y hacer lo que quiero y siento...!!!

ES ASÍ QUE APRENDÍ VIVIR

ES ASI QUE APRENDI A VIVIR


¿Qué cómo aprendí a vivir

y cuándo aprendí a querer?.....

¿Qué cómo aprendí a sufrir?....

¿Cuándo?.... ¿cómo?.... no lo sé.

Aprendí a mirar las estrellas,

alumbrando los sueños con ellas.

A mirar los colores del viento y a sentir

el sabor del silencio.

Aprendí a encender ilusiones

y a escuchar hablar los corazones,

con palabras calladas,

con matices de mil sensaciones.

Cuando un día, el dolor tomó mi mano,

conocí de frente a la tristeza,

la pena y el llanto se marcharon,

al sentir el amor y su grandeza.

La soledad, querida compañera,

la que con tanto miedo rechazaba,

me mostró la paz y la armonía

de los momentos que con ella estaba.

Comprendí, el sentido de la vida,

viviendo el amor y la desdicha,

sintiendo la alegría y la tristeza,

conociendo lo breve de la vida.

Aprendí el valor de la paciencia,

a calmar los vientos de mi ira,

a llenar con mares de esperanza

las zonas más oscuras de mi vida.

Es así, que aprendí a vivir.

Por todo ello... aprende a vivir sin espinas

¡No empieces el día de hoy con las espinas de ayer!

El día de ayer y todos los días

y años anteriores han pasado ya,

están enterrados en el Tiempo.

Y no puedes cambiar ya nada en ellos.

¿Te han quedado espinas?

¡No las traigas arrastrando!

Porque seguirán pinchándote cada día

hasta no dejarte vivir.

Hay espinas que puedes sacudirte

echándoselasen las manos a Dios.

Hay heridas de espinas que puedes curar

si sabes perdonar de veras.

Pero hay heridas que no podrás curar c

on todo el amor de este mundo.

¡Pues, olvídate de que existen!

¡Quita el cristal de aumento

que pones encima de tus desdichas!

Muévete, grita, llora, respira profundo

y trata de ser feliz!!!

GIOVANNI